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Pacto de Mayo: Javier Milei consiguió su objetivo y ahora el show debe continuar

Martes, 09 julio 2024

Ante 18 gobernadores y dos expresidentes, Milei planteó su receta refundacional. Hizo una amplia convocatoria pero no ahorró críticas a la política, a la que culpó por “el abismo profundo” actual.

El Presidente, al momento de suscribir el Pacto de Mayo, este martes, en Tucumán. (Foto: Presidencia/NA).

Javier Milei consiguió su objetivo. Tres cuartos de los gobernadores estamparon su firma en el Acta de Mayo, un decálogo de buenas intenciones que de concretarse podrían transformarse en un punto de quiebre en el funcionamiento del país. Pero, para que eso ocurra, deben darse varias condiciones, entre las que se incluye el apoyo de una dirigencia política a la que el Presidente se encargó de volver a maltratar.

Durante casi 40 minutos de una helada San Miguel de Tucumán, Milei se dedicó a rescatar la presencia de los 18 gobernadores que estuvieron en el Pacto de Mayo, pero identificando también a toda la dirigencia política como la responsable del “abismo profundo en el que estamos inmersos”. Son esos mismos líderes los que deberán apoyar ahora cada una de las iniciativas que surjan para poner en práctica lo planteado en el Acta.

Fiel al estilo libertario, todo el acto en la Casa Histórica de Tucumán estuvo envuelto en la lógica de la espectacularidad. A pesar del frío, el equipo comandado por Santiago Caputo cumplió en la intención de intentar emular las imágenes que se tienen de la firma de la declaración de la independencia un 9 de julio de 1816. Con algún rebelde, como el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que fue con poncho rojo e incumplió con el dress code que establecía ir de traje oscuro.

La foto del 9 de julio de 1816 que buscaron emular desde el equipo de Milei.

Ese show incluyó que los 18 gobernadores, dos expresidentes (Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá), el gabinete, decenas de dirigentes de La Libertad Avanza, el PRO y el radicalismo, líderes de cámaras empresarias y jefes militares, aguantaran el horario y las condiciones climáticas más por descarte que por voluntad política. Ese es el clima que atravesó todo el debate del Pacto de Mayo: coincidencias en los puntos que se firmaron pero sin el deseo ni la convicción de que sea Milei quien lidere el proceso.

Pero el Presidente se sigue apalancando en la imagen positiva que le devuelven las encuestas, que desde la campaña estuvo basada en su figura de showman, como lo calificó la propia Cristina Kirchner. Esa espectacularidad es la que viene a instalar algo que se presenta como nuevo, como refundacional. Y los gobernadores prefirieron firmar, acompañar y después ir avanzando paso a paso. Ya entendieron que no les conviene pelearse con Milei y que desde el Congreso tienen herramientas para condicionar una negociación.

En su discurso, Milei les tiró centros. Habló de la “generosidad” y del “acto de grandeza” de haber estado presentes “a pesar de haber estado enfrentados en el pasado o haber defendido ideas distintas” a las del pacto. No perdonó a los ausentes, a los que acusó de tener “anteojeras ideológicas que los hacen desconocer la raíz del fracaso argentino”, “miedo”, “vergüenza” o la “obstinación en no querer ceder los privilegios”.

Acto seguido, describió su diagnóstico sobre los 10 puntos del Pacto de Mayo y no ahorró críticas en la que terminan involucrados todos los presentes. Se refirió a “políticos que confiscan a través de impuestos”, a un “patrón vicioso de fatal arrogancia de la clase política”, criticó el “chamanismo económico”, acusó a los estados “nacionales, provinciales y municipales” de consumir 4 de cada 10 pesos que el argentino genera, apuntó a intendentes y bloques parlamentarios por tironear “para definir qué municipio se quedaba con los fondos para construir una universidad nueva” mientras la educación empeoraba, dijo que por la “voracidad fiscal de la política constantemente se han creado impuestos para cubrir gastos innecesarios”, aseguró que “los políticos han escuchado más la demanda de minorías ruidosas y organizaciones ambientalistas financiadas por millonarios extranjeros” para frenar la explotación de recursos naturales, señaló el derrumbe del mercado laboral mientras “la dirigencia política y sindical ha querido tapar el sol con las manos”, y apuntó que “la política nos ha querido convencer, de manera demagógica, que cerrar la economía era proteger a los argentinos”.

Dicho de otra manera: todo lo que está mal es por culpa de la política. De los políticos.  ¿Por qué entonces Milei pudo conseguir su objetivo, sentó a 18 gobernadores y les escupió verdades en la cara? Porque si le sale bien, pasa a la historia. Si le sale mal, pierde con las botas puestas. Y no arriesga nada. Porque ese es uno de los puntos que la mayoría de la dirigencia tardó en entender. Están mediando con un Presidente que no tiene nada para perder. Ni un partido, una carrera política o un trabajo. Si pierde el respaldo social se irá a su casa y todo quedará como un capítulo bizarro de la historia. Si la sociedad banca, seguirá adelante y puede llegar a conseguir resultados. Y, en ese caso, son pocos los que quieren quedarse afuera del show.