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Caso Loan: la hipótesis de los vecinos de 9 de Julio de qué pasó con el nene desaparecido

Viernes, 05 julio 2024

  • En el pueblo, todos coinciden en que el chico fue víctima de un rapto.
  • También apuntan contra su tía, Laudelina: «Tiene que estar presa».

Caso Loan: la hipótesis de los vecinos de 9 de Julio de qué pasó con el nene desaparecido

En el pueblo, todos coinciden en que el chico fue víctima de un rapto.

“¿Dónde está Loan?”, se preguntan los carteles pegados en los comercios, casas y autos del pueblo de 9 de Julio. Esa misma pregunta es la que motiva a todo un barrio que asegura tener más dudas que certezas. Pero para ellos a Loan solo le pudo haber pasado una cosa y es que fue raptado.

A pocos metros de la casa de Loan, Luis Sotelo atiende su kiosco, que tiene un mini santuario de San Expedito. En la puerta está estacionada su camioneta, que también lleva la imagen del pequeño que desapareció el pasado 13 de junio. El hombre junta sus manos y con una expresión de incertidumbre, responde a la consulta de Clarín: “¿Qué queres que te diga? Para mí son todos sospechosos. Con la excepción del padre que lo conozco y sé que es más bueno que el pan”.

Para Luis, a Loan “se lo llevaron” y no cree en las versiones de Laudelina Peña, la tía del menor, que propuso que el niño fue atropellado por la pareja de Carlos Pérez y María Victoria Caillava. “Son todos sospechosos, incluida la abuela. Acá todo se hizo mal desde un principio, cuando se metió el comisario él quiso imponer respeto y tenía una doble intención”, explica.

Los ojos se le llenan de lágrimas cuando comienza a recordar a Loan, levanta sus lentes para poder secar su rostro, se recompone y cuenta: “Él venía a comprar acá y yo siempre le molestaba diciendo que mis brazos eran como de Popeye y que eran más grandes que los suyos, y él se reía. Lo que pasó es increíble, yo soy nacido y criado en 9 de Julio y nunca pasó algo así”, dice al terminar.

Luis Sotelo tiene un kiosco donde siempre solía ir Loan. Foto: Fernando de la Orden / Enviado especial

Luis Sotelo tiene un kiosco donde siempre solía ir Loan.

Graciela sube el volumen del televisor y se pone a arreglar su jardín. Desde su alambrado confiesa que el caso “es algo de no creer”. «Es una cosa impresionante que yo por lo menos no puedo creer lo que está pasando. Tantas cosas dicen. Un montón de hipótesis, pero Loan no aparece. Todos los días te levantás y decís, mirá, 18 días, 19 días, 20 días, van pasando y van pasando y van pasando”, repite, con el rastrillo en mano.

Graciela siempre veía pasar a Loan con su mamá cuando iba al jardín. “Uno no se imagina que a alguien conocido y menos a un chiquito, le pueda pasar esto”, manifiesta. La mujer suplica que pronto los efectivos puedan encontrar al pequeño y que no se olviden de él. “Los días pasan, las manifestaciones se calman, las marchas comienzan a ser menos convocantes. Duele mucho saber que le pasó esto a nuestro pueblito”, considera.

En los rincones de 9 de Julio los vecinos se cruzan, frenan el paso y se siguen preguntando qué pasó con Loan. Jorge Ruiz, dueño de una de las radios del pueblo, habla con Santa Gómez, otra vecina.

“Estuve desde el primer momento de la búsqueda y todos pensábamos que la criatura se había perdido, tenía esa sensación. Hoy te digo la verdad, viendo todo, esto es un rapto de acá a la China. Todos los detenidos están implicados en la causa. Yo creo que la Justicia no avanza”, afirma.

Santa lo interrumpe y asiente que se trata de un caso de trata de personas. “Laudelina debería estar presa. Todos los que estaban ahí son responsables. Yo como abuela si llevo a mi nieto y se pierde en la plaza soy responsable de lo que le pase. Una criatura no se puede perder”, dice la mujer, que participó de las comidas que se hacían para abastecer a las personas que buscaban a Loan en el monte.

Los vetados del pueblo

Ocurre que el pueblo que era tranquilo, hoy está repleto de fuerzas de seguridad y periodistas. Rodrigo Gutiérrez se detiene en la calle con sus dos caballos y asegura con firmeza que “todo es muy raro, porque pasan los días y no hay ni una certeza”. Para él hay gente a la que le va a costar caminar por el barrio después del caso. Laudelina es una, “ella tendría que estar presa”, coincide con Santa. “Tiene que saber algo, no la pueden dejar así como pasó”, señala.

Rodrigo Gutiérrez también apunta contra Laudelina: "Tiene que saber algo". Foto Fernando de la Orden / Enviado Especial

Rodrigo Gutiérrez también apunta contra Laudelina: «Tiene que saber algo»

En el supermercado “Gonzalito”, ya no hay precios en el pizarrón de la puerta. Ahora lo reemplazó el incesante reclamo. «¿Dónde está Loan?», escribieron. “Yo soy nacido y criado acá. Nunca vi algo así, pero este también es un lugar apropiado para que pase algo así. Sin embargo, nunca imaginamos que podría haber pasado esto. Creo que ella sabe algo. No sé quien lo encubre. Es angustiante y triste saber que falta un chico del pueblo. Pasó a ser hijo nuestro, sobrino nuestro, un hermanito chiquito, eso es Loan para todos”, grafica Facundo Sougas, su dueño.

En el supermercado, cambiaron la pizarra de precios por el reclamo por la aparición del nene. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

En el supermercado, cambiaron la pizarra de precios por el reclamo por la aparición del nene.

“Que no aparezca el cura porque va a ser quemado como las cubiertas”, gritaban los vecinos de 9 de Julio durante la marcha que se realizó en la ruta 12. “Él encubre a alguien. Algo tuvo que ver en todo esto, casi nunca vino a las marchas y refugiaba al comisario Maciel”, reclamaban.

Inés Franco se detiene con su bici y con gran seguridad dice que para ella «no fue un accidente, porque hay muchas contradicciones y todo es raro». «Para mí se lo llevaron, si no los primeros días lo hubieran encontrado. Nos tienen hartos con tantas vueltas y los rastrillajes en el mismo lugar. Tienen que encontrar al nene«, exige.

Inés Franco no cree en la hipótesis del accidente. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Inés Franco no cree en la hipótesis del accidente.

“Están jugando con el pueblo, con la necesidad. Hay algo más grande, por eso no se sabe nada. No queremos que nos pase más eso. Nos cansamos de ser pacíficos, tenemos que perseguirlos, ir a sus casas uno por uno. Laudelina tiene que estar presa, ella fue la que armó todo el almuerzo. Él no se perdió, a él lo agarraron”, asegura con angustia Ofelia Vasallo. La misma angustia que carga todo un pueblo.